Mi Perro no vuelve cuando le suelto

Mi perro no vuelve cuando le suelto

¿Cuántas veces sabes a qué hora empieza el paseo con tu perro, pero nunca sabes a qué hora acaba?.

¿Te has perdido alguna reunión importante o has llegado tarde a algún sitio por esperar a que tu perro le dé la gana venir a ti cuando le llamas?

No te alertes, el hecho de que un perro no acuda a la llamada de su dueño es más común de lo que piensas.

No estás sólo hay más personas frustradas y con ganas de hacerle el mal a su perro en un momento puntual, que casualmente siempre es el mismo "le llamo y a ver cuándo vendrá el muy ********!!!!!"

Este comando es estrictamente necesario para que podamos tener una convivencia adecuada con nuestro perro.

La mayoría de las veces el hecho de que un perro acuda o no a su nombre es relevante y decisivo para que le soltemos y le demos libertad o no, o para que confiemos en él o no. También cabe recalcar, que la llamada como orden puede incluso salvar a nuestro perro de un potencial peligro como, por ejemplo: que no salga a la carretera y le atropelle un coche o no se acerque a un niño demasiado brusco y le tire al suelo o simplemente no asuste a alguien que le dan miedo los perros.

Queremos que venga a nosotros en cuanto le llamemos y venga directo, sin pensar y encima contento.

Esta ambición es ideal, pero pensemos durante un segundo, ¿qué es lo que realmente significa acudir a una llamada de su sueño en las cabezas de nuestras mascotas?.

Imagina lo siguiente... ¿tú siempre reaccionas a tu nombre, reaccionarías a la primera en los siguientes casos?.

Si estás sentado viendo una película que te ha atrapado en su trama y alguien te llama.

Si estás haciendo alguna actividad que requiere mucha concentración como, por ejemplo entrenar en el gimnasio o enviar un mensaje importante y alguien te llama.

Si estás trabajando en algo que implica mucha emoción o estrés y alguien te llama.

Si estás flirteando con otra persona que te hace sentir muchas cosas positivas y alguien te llama.

Bueno, en este caso, debemos ponernos en la piel de nuestro perro y pensar que cuando le llamamos le estamos pidiendo algo bastante complicado que es; dejar de hacer lo que está haciendo, algo probablemente muy estimulante como, correr detrás de algo que le esta motivando, jugar con otros perros muy divertidos, oler algo increíblemente interesante o rebozarse en alguna caca con un olor tan guay que no puede evitar llevárselo encima.

Después de dejar lo que está haciendo (tan estimulante para él) queremos que venga rápido y sin parar por el camino, reducir repentinamente la velocidad hasta llegar a nosotros y encima pararse justo a nuestro lado y…. ¿qué ocurre aquí?, lo más probable es que saquemos la correa y le atemos para ir a casa porque el paseo ha acabado, o peor aún, todavía cabe la posibilidad de que se lleve una reprimenda por venir demasiado tarde y luego…. correa y para casa!!!

Querido lector, lamento comunicarte que tu perro es mucho más listo de lo que piensas y a la tercera repetición de acudir a tu llamada, no recibir nada bueno a cambio y encima ver que lo único que consigue es acabar con la fiesta y volver a casa…. La lección esta aprendida!!!!

Y ahora el resultado de esta lección es no venir más a la llamada de su dueño.

¿Cómo invertimos este proceso y le hacemos saber a nuestro perro que venir a nosotros dejando algo divertido atrás puede ser igual o incluso más divertido?

 

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Tanto para enseñar esta orden como para invertirla (si ya está mal enseñada o mejor mal aprendida) debemos dividirla en 5 pasos:

Elegir la orden a la que queremos que acuda

Si vemos que la orden actual está demasiado quemada para los oídos del perro y casi se ha vuelto una banda sonora de fondo de su vida, podemos perfectamente cambiarla. Esta palabra sólo debe significar algo positivo y no se debe usar para todo, todo el rato y sin ningún sentido concreto.

La orden se enseña en primer lugar y repetidos días teniendo al perro muy cerca de nosotros.

Si lo que queremos es que la orden acabe con el perro junto a nosotros tenemos que premiar al perro diciendo esa palabra cuando efectivamente esta junto a nosotros.

La secuencia es: orden – premio, orden – premio, orden – premio.

Y así durante varios minutos al día trabajamos este ejercicio en casa sin estímulos para facilitarle a nuestro perro la concentración y la correcta asociación.

El objetivo es que el perro asocie que con esa palabra hay algo muy guay - piopialo

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en la mano del dueño y lo recibe si se acerca.

Tomamos distancia.

Una vez que el perro ya reacciona a esa palabra nos empezamos a alejar y llamarle a pocos metros de él.

Extrapolamos la orden a otros lugares fuera de casa.

Una vez que el perro haya entendido que debe reaccionar a la orden, desplazarse hasta donde estés y luego le premias, entonces puedes empezar a trabajar este ejercicio en la calle, PEEERO sólo si lo trabajas en lugares en los que no hay ni mucha gente, ni ruido, ni perros.

Atrévete y disfruta.

Aplica estos ejercicios añadiendo estímulos nuevos poco a poco. Ahora repetiremos lo de poco a poco para recalcar la importancia de que la progresión sea lenta y sin prisa. Poco a poco le iremos llamando cuando esté un poco desfogado de jugar con otro perro, no cuando acaben de juntarse en la euforia del momento.

Consejos infalibles:
La llamada debe ser la orden favorita del perro.

Si pierde interés, cambia de premio a algo mucho más estimulante (salchicha, pavo, pollo, hígado, bacon, queso o si a tu perro le gustan mucho más lo juguetes, interactúa con pelotas diferentes, palos, cuerdas, piñas, mordedores, nudos, etc)

Cuando le llames, no le premies sólo por llegar a ti, si suena la palabra de la llamada y tu perro te mira desde la distancia, anímale todo lo que puedas gritando “muuuuy bien, que bien vienes, eres el mejor perro del universo, te quiero, vamos corre que lo estás haciendo requetebién!!!!!” y cosas así. Veras que acudirá a ti con muchas más ganas aún.

Intenta este truco:

cuando el perro este viniendo a tu orden empieza a andar hacia atrás, dando pasos de espaldas hacia el lado contrario en el que está tu perro. Observaras sorprendido que esto hace que de repente el perro acelere su paso.

Tu objetivo es que tu perro responda a tus instrucciones, que pueda tener la libertad de correr suelto y explorar su entorno porque tu confías en él y en que, si le llamas, vendrá.

Trabaja esto durante 5 semanas, una semana por cada paso y los resultados mejoraran vuestra convivencia.

Acuérdate que, aunque tu perro se sepa esta orden perfectamente, nunca debes dejar de animarle y premiarle por obedecerla.

Si dejas de hacerlo, él dejará de obedecer.

Animo y si quieres hablarnos sobre los resultados, escribe en el apartado de comentarios y compartiremos tu alegría.

 

También puedes escuchar nuestro Podcast de la Academia Canina Online Mascotas Urbanas

 

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