Mejorar la convivencia entre niños y perros

Técnicas para que los niños puedan vivir mejor con perros

Si tienes hijos, tu perro puede ser uno de los mejores recuerdos que tendrá de su infancia 😉 Y también puede ser lo contrario. Debemos advertir que los niños y los perros no necesariamente se lleven bien, aunque no es difícil que se conviertan en súper amigos.

Esto hace que sea aún más importante que te asegures de que tu perro será una compañía civilizada. Recordamos que eres tú el máximo responsable de que esta relación crezca en armonía.

Técnicas para promover el buen rollo entre los niños y los perros

  • Conviértete en el Dios de las golosinas: si tu perro disfruta de las golosinas, asegúrate de que tu hijo siempre tiene tiempo para darle al perro algún que otro premio a lo largo del día. Esto debería estar acompañado de alguna sencilla orden como el sentado, la patita o un “ven Trasto” 😉
  • Conviértete en el Dios de los Espías: los perros son muy sensibles a las posturas corporales, sonidos agudos y cosas en movimiento y los niños nunca cuidan el lenguaje corporal, siempre chillan y todo esto lo hacen en movimiento jajaja mala combinación. Asegúrate de parar o cambiar de juego a algo seguro cuando ves que los niños empiezan a descontrolarse.
  • Conviértete en el Dios de las sorpresas: promueve la participación de los niños a la hora de jugar con el perro. Puedes establecer premios o juegos infantiles divertidos por pequeños logros al interactuar con el perro.
  • Conviértete en el Dios de la repartición: tanto los niños como los perros adoran ser parte de un proyecto. Procura distribuir las responsabilidades de cuidar a un perro entre todos los miembros de la familia para que no siempre sea la misma persona la que ofrece y cubre las necesidades del perro. (sacarle a pasear, jugar en casa, dar de comer, peinar, lavar, acariciar, ir al veterinario etc.)
  • Conviértete en el dios de la creatividad: crea zonas de juego para tu perro, así puedes disponer de un espacio donde dejar al perro con sus juguetes para que no moleste cuando se pone un poco pesado. Intenta por otro lado enseñarle a tu perro mantenerse quieto y tranquilo mientras los niños corren a su alrededor (este ejercicio ayudara a que tu perro se altere menos con tanto movimiento). Es importante tanto la zona de juego como la zona de tranquilidad. Cuando los niños estén abrumando al perro llévale a la zona de relax perruno, así te aseguras evitar potenciales conflictos.

Una vez sugeridos los juegos y reacciones más positivas, pasamos a las advertencias:

  • No involucres a tus niños si tu perro ha mostrado alguna señal de agresividad. La mayoría de los perros suelen mostrar dominancia hacia los niños pequeños. En ese caso pide ayuda profesional.
  • No te enfades con tus hijos delante del perro. Si te pones a gritar, tu perro no es capaz de distinguir si la bronca va dirigida a él o no. Esa reacción puede hacer que el perro esté más ansioso o agresivo cuando tus niños estén presentes. Con el tiempo esto puede crear un sentimiento de rivalidad entre ellos.
  • No encierres a tu perro cuando los amigos de tus hijos vienen a jugar. Tu perro no entenderá porque lo haces y se volverá más ansioso y activo cada vez que tengáis visita. Piensa en otras opciones, como ponerle la correa y enseñarle a cómo recibir ese tipo de visitas. Premiarle por portarse bien y saludar respetuosamente.

Aquí os podemos recomendar algunas actividades respecto a la edad de vuestros niños:

  • Niños de 2-4 años – SIEMPRE DEBE HABER UN ADULTO SUPERVISANDO TODAS LAS ACTIVIDADES. Pueden premiar al perro por sencillas órdenes. Los premios se los pueden dejar en el suelo o los adultos le pueden enseñar técnicas seguras de ofrecer golosinas de la mano. Otro juego fácil es lanzarle al perro una pelota y que la traiga.
  • Niños de 4-10 años – ANTES DE INTERACTUAR EN ALGÚN EJERCICIO CON NIÑOS, DEBES ENSEÑARSELO AL PERRO FUERA DE ESA SITUACIÓN Y ANTES DE EXPONERLE AL GRUPO. Juegos como el fútbol o frisbee. Los paseos son una actividad ideal para cualquier momento, recoger la caquitas del perro podemos convertirlo en un juego divertido que requiere atención, risas y responsabilidad. Otro juego es darle de comer al perro u anotarlo para así no darle de comer 8 veces al día. Un divertida tabla ayudaría a hacerlo ameno.
  • Niños de 10 y más años – Aquí confiamos en tu criterio. Si no pueden controlar a tu perro, no les pidas que lo paseen. Los niños de esta edad tienen la capacidad de razonamiento y comprensión suficiente como para ampliar el rango de ordenes e incluso enseñarles algunas nuevas. Puedes apuntarte con ellos a alguna clase de adiestramiento suelta y aprender varios juegos de olfato para que toda la familia disfrute y se enorgullezca de la relación entre tu hijo y tu perro.

DISFRUTA DE LA FAMILIA UNIDA, SONRIENTE Y CON GANAS DE DISFRUTAR 😉 

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